Atemporal

DSC_0021

¿Alguna vez os ha pasado que escucháis una canción por primera vez, pero os transporta a un punto concreto del pasado con tanta precisión que los bordes de vuestro cuerpo se desdibujan?

De repente, estaba en el asiento trasero del coche familiar. Después de casi siete horas de viaje no había un solo músculo sin entumecer en mi cuerpo. Cuando era pequeña, me mareaba hasta en los viajes más cortos, pero entonces no me quejaba. Estábamos a punto de llegar.

Era como atravesar una barrera invisible y aparecer en otro mundo. La carretera estrecha, la nieve de las cumbres deshaciéndose, cayendo por las paredes de roca que zigzagueaban entre helechos y redes.

Yo bajaba la ventanilla y respiraba por primera vez en meses, mis pulmones se llenaban, eufóricos, como si acabaran de despertar de un letargo infinito.

Bajaba la ventanilla y el viento me arrancaba lágrimas de emoción, yo quería que me arrancara también las gafas, el pelo, que me arrancara del asiento y me llevara volando en una ráfaga veloz hasta las nubes y poder contemplar el paraíso desde arriba.

Tenía que aprovechar esos primeros minutos en contacto con el aire de las montañas. Aquel olor a pureza, a frío, a paz, me bajaba hasta el ombligo y desaparecía. Cuando mi cuerpo se acostumbraba y dejaba de registrar aquel aroma como nuevo, subía la ventanilla y cerraba los ojos, con la cara helada y los oídos sordos.

Hace años que no recorremos esa carretera, porque construyeron una autovía que ahorraba tiempo y mareos, pero una canción cualquiera me ha devuelto a aquel lugar y se me han saltado las lágrimas al bajar la ventanilla, al cruzar al otro lado. Al respirar el mundo.

Al volver al presente me he dado cuenta de lo mucho que necesito respirar ese aire, nutrirme de esa tierra en la que nunca eché raíces, pero que siempre me susurra al oído “Ya estás en casa”. La rabia con la que su mar embiste los acantilados revuelve el magma de mis entrañas, el silencio de sus bosques milenarios me limpia los recovecos del alma, sucia de tanta ciudad.

Quiero perderme en su horizonte y volver a tener ganas de aullarle a la luna, volver a sentir que puedo echar a volar, volver a sentirme animal.

@mariaastern

Licencia de Creative Commons

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s