Rutinas ajenas

Me levanto, desorientada, y arrastro mis zapatillas de zorro hasta la cocina. La luz entra a raudales, casi agresiva, y me obliga a entrecerrar los ojos. ¿Qué hora es? Parece que no hay nadie en el piso. Me estiro como un gato. Acaricio las hojas de las plantas que hay junto a la ventana y … Sigue leyendo Rutinas ajenas